sábado, 6 de marzo de 2010


Me hallo sentado en la cama, observando la oscuridad que rodea la habitación...
No veo gente a mi alrededor, descubro que la soledad me acompaña, lo cual me disgusta mucho. Confieso que en mi vida he querido estar solo pero en estos tiempos de cambio no deseo lo mismo... Cuanto más lo pienso, un estruendoso silencio me rodea y me aleja de la compañía.
Sigo cayendo y sigo sin escuchar la dulce voz de un ser humano. Mi caída termina y no se dónde estoy... Cierro los ojos, me pellizco creyendo que es un sueño, pero no; lo vivo en carne propia. Me siento en el piso y comienzo a llorar; cuando las lágrimas tocan el piso, este se vuelve blanco y marca un camino, corro hasta encontrarme con una ventana, que da a un patio lleno de flores. Al abrirla no me siento mas solo, me tiro al vacío y caigo en un patio lleno de rosas. Cuando me paro veo a lo lejos un árbol, empiezo a caminar y cuando llego allí, por fin encuentro la compañía que tanto deseaba. Y lo comprendi, no importa cuán rodeado de oscuridad estés ni si el silencio te enmudece... JAMÁS ESTAS SOLO...

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