Un sujeto se encuentra en la entrada de un laberinto, con mil cosas en la cabeza que no le permiten pensar todo detenidamente, decide entrar.Comienza a caminar... Al encontrarse perdido y no encontrar salida alguna, rompe en llanto y se arrincona en una esquina. La luz va desapareciendo y la oscuridad lo toma en su totalidad.
En un momento se da cuenta de que llorando no va a salir del laberinto, entonces el sujeto se pone en pie y comienza a buscar la salida.
Camina, corre, y da vueltas por doquier pero jamas se rindió otra vez. Durante todo el recorrido se tropezó, pero se levanto una y otra vez. En un momento comenzo a correr de vuelta y se encontró con un puerta, al abrirla se encontró, nuevamente, con la entrada del laberinto.
De esta manera se dio cuenta de que la vida es un eterno desafió y que cuando uno termina de resolverlo comienza otro y así sucesivamente. Pero el sujeto no se decepciono, porque se dio cuenta de que de cada reto aprendemos algo y así formamos nuestra sabiduría.



