El viento cura las heridas de un corazón roto y susurra en las calles de Valencia la historia de un amor, cuyos dos protagonistas son un fantasma y un rey triste que busca en los callejones más oscuros una vieja pasión.
Una pequeña niña de 12 años se enamoró del caballero más joven de la orden del Rey, este tenia 18 años. Cada vez que la niña lo veía, sonreía y sus pequeños cachetes se enrojecían de ternura. Un buen día el caballero decidió invitarle al baile real, la niña aceptó la invitación. Esa noche la dulce muchacha asistió al baile con su vestido más hermoso, el caballero quedo atónito por su belleza y ambos bailaron encerrados en un mundo totalmente paralelo donde existían solamente ellos dos, sus ojos mirándose y también su amor. Esa misma noche el caballero, que quedo hechizado bajo la belleza de la niña, decidió besarla y en ese momento el mundo se detuvo para los dos. La noche se volvió día y ambos comenzaron a flotar hasta llegar a un espacio nunca antes visto por ningún ser humano. Desde ese momento, los dos fueron inseparables y el amor que ambos se tenían era tal que podía vencer cualquier odio sobre la faz de la tierra.
Una mañana la dulce muchacha que ahora tenia ya 15 años recién cumplidos, despertó de su sueño de amor, para enterarse de que su joven amado había partido a batallar en tierras nórdicas. Su llanto se escucho en todo el pueblo y fue interminable. Días y noches ella esperaba que su amado volviera de aquella maldita batalla. Sus lágrimas ya eran incontables.
Semanas después, la lluvia inundaba los caminos de tierra; cuando de pronto se escuchó el trote de cientos de caballos. Cuando la niña escucho esa cabalgata, salio de su habitación corriendo lo más rápido que pudo. Cientos de soldados se reencontraban con sus familias, pero ella no encontraba a su amado. Cuando empezó a caminar entre los soldados y sus caballos, en las últimas filas, vio su rostro herido y cansado, pero lo vio.
En ese instante amos se abrazaron y se hundieron en un abismo infinito plagado de paz y tranquilidad.
En la tan sangrienta batalla, el Rey había muerto y el joven caballero que ahora tenia 21 años fue nombrado Rey de Valencia. Su pueblo lo festejó y lo adoro todos los días de su reinado. Y a partir de su nombramiento creó un reino donde el amor y la tranquilidad regirían por siempre. La Reina, su hermosa prometida, lo seguía a todas partes y su lealtad hacia el fue inconmensurable. Pero una noche de otoño, la tragedia arribo.
La Reina se hundió en una profunda y dolorosa enfermedad que la dejo durmiendo en sus aposentos por días enteros. El Rey hundido en una profunda tristeza suplico al pueblo que rece por su prometida, porque lo único que se podía esperar era un milagro.
Una tarde de primavera, donde las flores que crecían eran cortadas y dejadas en las puertas del castillo en señal de apoyo y esperanza, un vocero real, se paro en medio de la plaza y con lágrimas en los ojos anunció la muerte de la Reina. El pueblo entero se hundió en llanto, y la tristeza se apodero de todos ellos. Cada habitante de Valencia hizo llegar sus condolencias al Rey y a su familia.
El pueblo tardo en recuperarse de aquel golpe tan duro, pero sabían que debían estar fuertes para poder apoyar a su Rey.
Ahora, y todos los días desde aquella tarde, se escucha el llanto de un hombre triste y abrazado por la soledad. Y esta es la historia de un lugar donde el amor fue Rey. La historia de un Rey que murió al no poder volver a encontrarle.