Que soledad filosa la que nos abruma por las noches, que silencio estruendoso el que nos golpea en la cara. Salgo a caminar, de compañía tengo el maullar de los gatos ,el ladrido de los perros, sirenas de patrulleros y otros sonidos nocturnos. Hay tanta quietud que hasta oigo los pensamientos de mis pensamientos; es como si estuviera yo solo, incluso hay momentos donde creo que ni siquiera yo estoy presente. Me convierto en una proyección astral de mí mismo y comienzo a elevarme en el aire frío del día nocturno, soy un ave de la oscuridad que observa las luces de la ciudad, los amores clandestinos, las adicciones más perversas. La noche fue creada para liberar al hombre del hombre, se inventó para despertar a los animales más lujuriosos en su afán de satisfacer las ideas menos cuerdas y la sed de carne. Uno, cuando cae la noche, deja de ser uno y comienza a ser ese lado oscuro de la luna que muy pocas veces conoce.
Sin embargo la oscuridad es tan dependiente como cualquier humano, es decir, que para que exista tal cosa es necesario que haya luz. Una estrella necesita oscuridad para brillar, el animal del hombre necesita un domador que lo controle y ese domador somos nosotros mismos, ese hombre que controla es la figura demagoga que apacigua al animal anarquista que todos llevamos dentro.
Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra.
jueves, 6 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013

Qué cosa los sueños, no? Es majestuosa la forma que tiene nuestro inconsciente de formar historias y relatos con las cosas que nos repercuten en el día a día; la mente humana es un mar de encuentros y desencuentros, un océano que jamás se termina de conocer por completo.
Nuestro inconsciente es el lugar más seguro en el que nos podemos refugiar, el lugar más nuestro. En él podemos ser quien queramos, lo que queramos, hacer y deshacer a troche y moche, volar hasta el más alto de los cielos, nadar hasta las aguas más profundas, hablar con aquellas personas que no están físicamente pero sus caras están grabadas en nuestra memoria, eso y mucho más.. Es un mundo que construimos cada vez que cerramos los ojos queriendo escapar de la cotidianeidad que nos abruma, es una cárcel de puertas abiertas.
La deconstrucción del saber humano se refleja pura y exclusivamente en el inconsciente, es el espacio donde todo lo que conocemos o asimilamos desaparece para desafiar a toda ley física. Nuestra rutina es como un rompecabezas ya preestablecido y armado, y es en nuestros sueños donde rompemos eso para poder escapar a una realidad alterna que se asemeja a nuestros deseos más hondos.
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