Hoy la tarde tenía olor a verano, una esencia de diciembre aromaba el patio. El cielo quería llorar pero por algún motivo se tragó sus lagrimas.
En mi cama había mucho espacio y una extraña sensación de soledad. Tu sonrisa me hace falta, quiero despertar y que tus dientes iluminen mi mañana, quiero oír tu risa, que el sol entre por la ventana y que tus ojos se conviertan en faroles que iluminen mi camino.
Las sabanas reclaman nuestra presencia, mi cuerpo grita tu nombre.
Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra.
martes, 30 de julio de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
Viajar en subte, observar, mirar. Bajo para hacer conminación, 3 ejecutivos caminan a mis espaldas. Por lo que hablan son de esos que quieren "la sartén por el mango, y el mango también" dijera M.E.W, no saben para que lado ir, se ve que sus choferes tenían franco.
Vuelvo la cara hacía delante y un señor de unos 50 y pico va escuchando música bailando al compás de lo que suena en sus auriculares. La escalera mecánica, invento para la flojera. Las maquinas siguen apoderándose de nuestros cuerpos, qué diría Foucault sobre esto?
Vuelvo a subir a un vagón, la línea D es verde, pero qué verde? Por qué verde? Por qué D?
Salgo a la superficie, me invaden ganas de escribir, busco una librería y compro el cuaderno donde vuelco éstas líneas y la lapicera con la que escribo.
Los alrededores del Alto Palermo están infestados de publicidades de Play Station que incentivan el sedentarismo y que un aparato puede reemplazar a cualquier ser humano. Seguimos siendo esclavos del enchufe; pero quién, en estos días, no lo es?
Palermo cuna de moda y fashionitud, ojos claros, famosos olvidados y señoras vestidas de domingo. Es de color verde inglés y neblina europea.
Palermo cuna de contrastes, de personas que miran con asco al otro. Un peronista en Palermo, un yanqui en Libia, un soviético en Londres. Hay cosas que no se mezclan.
Vuelvo la cara hacía delante y un señor de unos 50 y pico va escuchando música bailando al compás de lo que suena en sus auriculares. La escalera mecánica, invento para la flojera. Las maquinas siguen apoderándose de nuestros cuerpos, qué diría Foucault sobre esto?
Vuelvo a subir a un vagón, la línea D es verde, pero qué verde? Por qué verde? Por qué D?
Salgo a la superficie, me invaden ganas de escribir, busco una librería y compro el cuaderno donde vuelco éstas líneas y la lapicera con la que escribo.
Los alrededores del Alto Palermo están infestados de publicidades de Play Station que incentivan el sedentarismo y que un aparato puede reemplazar a cualquier ser humano. Seguimos siendo esclavos del enchufe; pero quién, en estos días, no lo es?
Palermo cuna de moda y fashionitud, ojos claros, famosos olvidados y señoras vestidas de domingo. Es de color verde inglés y neblina europea.
Palermo cuna de contrastes, de personas que miran con asco al otro. Un peronista en Palermo, un yanqui en Libia, un soviético en Londres. Hay cosas que no se mezclan.
-Hola
-Hola
-Estás?
-No, vos?
-Tampoco..
-Sos?
-No, vos?
-Creo que no, pero tal ves juntos sí.
-Vos decís?
-No perdemos nada con probar.
-Tengo miedo
-Abrazame para volar
-Tengo un ala lastimada.
-Yo también quizá si nos unimos podemos tomar vuelo juntos. Mi nombre es Fantasía, el tuyo?
-Realidad. Por lo que veo no hay grises entre nosotros dos.
-Pero tampoco nada que nos impida buscar un equilibrio entre ambos.
-Sigo teniendo miedo.
-El miedo solo sirve para perderlo todo.
-No tengo nada por perder.
-Sí que tenes..
-Qué?
-A mí.
-Volemos.
-Hola
-Estás?
-No, vos?
-Tampoco..
-Sos?
-No, vos?
-Creo que no, pero tal ves juntos sí.
-Vos decís?
-No perdemos nada con probar.
-Tengo miedo
-Abrazame para volar
-Tengo un ala lastimada.
-Yo también quizá si nos unimos podemos tomar vuelo juntos. Mi nombre es Fantasía, el tuyo?
-Realidad. Por lo que veo no hay grises entre nosotros dos.
-Pero tampoco nada que nos impida buscar un equilibrio entre ambos.
-Sigo teniendo miedo.
-El miedo solo sirve para perderlo todo.
-No tengo nada por perder.
-Sí que tenes..
-Qué?
-A mí.
-Volemos.
domingo, 7 de julio de 2013
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Está nublado, llueve tan ligeramente como tus brazos alrededor de mi ser, una neblina opaca los edificios y las personas son simplemente manchas a lo lejos. Espero el colectivo, de fondo suena (pero solo para mí) Heavy in your arms de Florence + The Machine, esa letra tan mía, tan tuya, tan de todos. Llega el colectivo, me subo, paso la tarjeta SUBE y trato de meterme en algún hueco ya que es hora pico; entre toda la gente distingo una mirada, un rostro y una sonrisa. Encontrar una sonrisa en un bondi a las cuatro de la tarde es como encontrar una flor en el medio de la Cuenca Matanza Riachuelo. Nuestros ojos se cruzan, ambos esbozamos una sonrisa simultáneamente y la vida se torna de color celeste; que bello es reír! Qué bello es usted! Hay miradas cómplices, miradas de amor, de curiosidad, de clandestinidad; qué secretos ocultan tus ojos? Qué ojos miraste antes?
Te miro, me miras y corro la cara.
Te miro, me miras, nos miramos.
Te miro, me miras y comenzamos a reír juntos hasta que nos damos cuenta que queremos hablarnos pero la distancia nos lo impide.
El mejor amor, el amor más lindo es el que se transmite con miradas y sonrisas. Ese amor que no se dice, que se hace, que nos hace. Ese amor que oculta todo pero al mismo tiempo te lo dice todo.
Te bajas. No estás. No estoy. No estamos. No soy. No sos. No somos.
El amor dura un viaje en colectivo.
Te miro, me miras y corro la cara.
Te miro, me miras, nos miramos.
Te miro, me miras y comenzamos a reír juntos hasta que nos damos cuenta que queremos hablarnos pero la distancia nos lo impide.
El mejor amor, el amor más lindo es el que se transmite con miradas y sonrisas. Ese amor que no se dice, que se hace, que nos hace. Ese amor que oculta todo pero al mismo tiempo te lo dice todo.
Te bajas. No estás. No estoy. No estamos. No soy. No sos. No somos.
El amor dura un viaje en colectivo.
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