sábado, 20 de marzo de 2010

El Laberinto

Un sujeto se encuentra en la entrada de un laberinto, con mil cosas en la cabeza que no le permiten pensar todo detenidamente, decide entrar.
Comienza a caminar... Al encontrarse perdido y no encontrar salida alguna, rompe en llanto y se arrincona en una esquina. La luz va desapareciendo y la oscuridad lo toma en su totalidad.
En un momento se da cuenta de que llorando no va a salir del laberinto, entonces el sujeto se pone en pie y comienza a buscar la salida.
Camina, corre, y da vueltas por doquier pero jamas se rindió otra vez. Durante todo el recorrido se tropezó, pero se levanto una y otra vez. En un momento comenzo a correr de vuelta y se encontró con un puerta, al abrirla se encontró, nuevamente, con la entrada del laberinto.
De esta manera se dio cuenta de que la vida es un eterno desafió y que cuando uno termina de resolverlo comienza otro y así sucesivamente. Pero el sujeto no se decepciono, porque se dio cuenta de que de cada reto aprendemos algo y así formamos nuestra sabiduría.

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