sábado, 30 de octubre de 2010


Si se murió Néstor y me duele en el alma. Se fue un ex-presidente, un actual diputado si, pero se fue un gran hombre. Una persona con convicciones muy marcadas y que las defendió hasta el día de su muerte. Siento en el alma un agujero tan grande y un vacio enorme. Se fue nuestro papá, si para los militantes se nos fue papá. Ahora tenemos que aprender a caminar sólitos y no debilitarnos para darle fuerzas a mamá. Hay que llorarlo si es necesario, pero tenemos que juntar el doble de fuerzas para seguir adelante y seguir profundizando este proyecto que cambió el rumbo de la Argentina. Cada día lo veo y trato de asimilarlo lo mejor que puedo pero es complicado. Lloré tres días seguidos y cada vez que veo su foto lo lloro nuevamente, hay que recordarlo de la mejor manera posible, luchando por sus ideales y protegiendo al débil y al que lo ignoro por mas de una década.
Siento lastima por aquellos que lo festejan, mas allá de lo político estamos hablando de un ser humano y de dos hijos que perdieron un papá y una mujer que perdió a su marido y a su compañero, creo que la persona que tenga el mas mínimo sentido de respeto lo va a entender, aquella que esta llena de odio y resentimiento no.
Todavía no me cabe en la cabeza que haya gente que avale la dictadura y que diga que estábamos mejor y que en el país falta "orden", creo que esos son los que hacían oídos sordos y miraban para otro lado. Me pone mal y me da un poco de miedo que haya gente que todavía piense así, son los rastros de aquel "viva el cáncer". Me parece que para salir adelante y permitir que no se repita la historia hay que permanecer unidos y no permitir que el enemigo nos divida y logre su cometido.
Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.

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